Por qué no filtrado
Nos lo preguntan seguido: por qué una casa que se toma el café en serio no ofrece métodos manuales como V60, Chemex o prensa. La respuesta corta: queremos que cada taza salga igual de bien, y el filtrado pide una atención que la barra no siempre puede darle.

Un método manual bien hecho toma entre tres y cuatro minutos de atención completa. No es el tiempo lo que pesa, sino la atención: en una barra con cola, el filtrado pide más de lo que podemos darle sin descuidar todo lo demás.
La barra que queremos
HUB no es una cafetería de paso ni un laboratorio. Es una casa donde la gente se queda a trabajar horas, y donde el café es la parte pública de algo más grande. Eso define la barra: rápida, consistente, sin fricción.
Preferimos que el espresso de las seis de la tarde sepa igual que el de las nueve de la mañana.
El espresso y el matcha comparten algo: los dos se resuelven en menos de un minuto y los dos se pueden calibrar una vez al día para que salgan idénticos toda la jornada. Eso es lo que nos permite servir bien cuando la casa está llena.
Qué hacemos en lugar de eso
Por eso ofrecemos el grano. La bolsa de 250 g de la casa es el mismo café que está en la barra, empacado el día del tueste, con su ficha de cata y notas. Para quien prefiere el filtrado, lo ideal es prepararlo en casa, con el mismo grano y todo el tiempo que merece.
Y en los talleres sí lo hacemos. Ahí el método manual tiene su lugar: hay tiempo, hay explicación y hay espacio para preguntar por qué el agua se vierte en espiral. Es el contexto ideal para disfrutarlo.
El grano de la barra está disponible en bolsa de 250 g.
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